18 jul. 2011

¿Por qué necesitamos fortalecer a las organizaciones de la sociedad civil mexicanas?

Los mexicanos somos testigos de una transición democrática larga, errática y por momentos con retrocesos, con enorme deudas sociales. Prevalecen y se agudizan problemas como los altos niveles de pobreza, la desigualdad, el desempleo, subempleo y empleo informal y la exclusión social. Frente a mayores índices de violencia, una delincuencia muy organizada, instituciones de procuración de justicia débiles y un alto número de jóvenes sin oportunidades, estos problemas se traducen en mayor inseguridad para los ciudadanos.


A pesar de una valiosa competencia partidista, las instituciones públicas, teñidas de clientelismo, corrupción e impunidad, son frágiles e incapaces de proteger las libertades civiles y avanzar los derechos sociales. Los mexicanos tenemos un sistema educativo de muy baja calidad y servicios públicos de salud insuficientes y deficientes. Las ciudades no tienen una planeación adecuada para fortalecer el tejido social, proveer servicios públicos de infraestructura urbana y preservar sus recursos naturales para futuras generaciones.


Frente a esta realidad, la buena noticia es que en México se vive una creciente efervescencia social que se manifiesta a través de diversos movimientos e iniciativas que, con variadas estrategias y formas de organización, buscan visibilizar y resolver los problemas que aquejan al país. En esta ebullición ciudadana, las organizaciones de la sociedad civil hemos colocado temas y propuestas en la agenda pública y hemos logrado acuerdos entre partidos para impulsar reformas legales fundamentales, al mismo tiempo que creamos y operamos programas para atender las necesidades sociales y defender los derechos de los ciudadanos.


Gracias a las OSCs, médicos, educadores, trabajadores sociales, abogados, psicólogos, expertos en empleo y comercialización, comunicadores y otros profesionistas y voluntarios sirven a la población más necesitada y vulnerable. Las OSCs mexicanas atienden a millones de personas en casas hogar, escuelas y albergues, especialmente a niños, a ancianos y a personas con alguna discapacidad; conservan y defienden las áreas de mayor biodiversidad del país; colaboran en detectar enfermedades, en su prevención y atención; operan la mayoría de los refugios para mujeres y familias víctimas de la violencia intrafamiliar; crean los mejores programas de prevención y tratamiento de adicciones; atienden a personas que viven con VIH-SIDA y lanzan campañas para prevenir su contagio; forman líderes jóvenes con compromiso y vocación social; entre otros muchos bienes y servicios públicos que proporcionan.


Sin embargo, las OSCs enfrentan un contexto adverso para constituirse, obtener financiamiento, realizar su trabajo y consolidarse como sector. Para que una organización se constituya legalmente debe pasar prácticamente seis meses entre notario y múltiples oficinas y trámites; algunos de ellos duplicados, porque deben inscribirse y mantener actualizada la información en diversos registros y directorios oficiales. Para financiar sus proyectos, resulta cada vez más difícil acceder a fondos internacionales; los recursos de fundaciones empresariales y privadas siguen siendo reducidos; y, de los escasos recursos gubernamentales dirigidos a apoyar proyectos de OSCs, pocos se asignan mediante convocatoria o concurso público y son generalmente pequeños financiamientos que alcanzan para que un reducido número de OSCs realice proyectos de seis meses o menos.
Fortaleciendo causas ciudadanas somos un colectivo de organizaciones de la sociedad civil (OSCs) y de ciudadanos que buscamos promover los cambios necesarios para lograr un clima favorable para la formación y consolidación de más y mejores OSCs en México, especialmente en estos momentos en que el país necesita de una ciudadanía organizada activa y fortalecida.


Si queremos contribuir a reducir la pobreza, debemos apoyar a las OSCs que, junto con grupos campesinos, diseñan y ejecutan proyectos productivos y de comercialización. Si queremos que el Estado garantice los derechos humanos, debemos apoyar a organizaciones que defiendan a víctimas, que propongan y den seguimiento a reformas al sistema de procuración de justicia, que denuncien y exijan la protección de periodistas. Si queremos mejorar el uso de los recursos públicos y las políticas urbanas, necesitamos fortalecer a las OSCs y a los observatorios ciudadanos que monitoreen los presupuestos y el desempeño de las políticas públicas y que generen debate y eduquen cívicamente a la ciudadanía. Si queremos conservar nuestros recursos naturales y que las industrias se comporten con responsabilidad, requerimos de organizaciones que vigilen y aseguren el cumplimiento de la regulación ambiental. Si queremos formar a nuevas generaciones como agentes de cambio, necesitamos promover que los colectivos de jóvenes se organicen y obtengan financiamiento para sus proyectos. Si queremos mejorar la calidad de la educación, se requiere fortalecer a las OSCs que con actividades educativas extraescolares complementan y forman maestros y directores. Si queremos mejorar la salud y la prevención social del delito, se requiere apoyar a OSCs que promuevan el deporte no profesional y que garanticen el acceso a una alimentación adecuada para todos los mexicanos.


Te invitamos a que nos visites regularmente porque estaremos convocando a varios eventos y actividades.

LOS MÁS LEÍDOS