23 ago. 2011

El valor de la ciudadanía crítica en la democracia

Queremos recomendar en este espacio un artículo de Alejandro Moreno publicado en Revista Este País en mayo de este año. Ver más
Con base en datos de encuestas aplicadas en México, como la Nacional de Valores sobre lo que Une y Divide a los Mexicanos (ENVUD, realizada por Banamex y Fundación Este País) y la Encuesta Nacional sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas (ENCUP, a cargo de la Secretaría de Gobernación), Moreno hace una interesante contribución para la construcción y el fortalecimiento de la ciudadanía.

Retomamos su clasificación de ciudadanos:
1) Ciudadano institucional: caracterizado por su actitud de respeto a las instituciones, a los derechos de otros ciudadanos y el acuerdo con el pago de impuestos;
2) Ciudadano crítico y vigilante: guiado por la necesidad de vigilar y monitorear las decisiones del gobierno, de denunciar los abusos de la autoridad y de exigir cuentas a los gobernantes;
3) Ciudadano participativo: que participa en las elecciones, se asocia con otros ciudadanos para buscar fines comunes y tomar parte en protestas y manifestaciones;
4) Ciudadano solidario: considera que se solidariza con otras personas cuando tienen necesidad y que contribuye en colectas o donaciones, ya sea de manera individual o asociado a grupos u organizaciones;
5) Ciudadano cultural: que participa en festividades populares y patrióticas y se preocupa por fomentar las tradiciones culturales del país;
6) Ciudadano responsable: que tiene una actitud de rechazo a los actos fraudulentos y de corrupción y que procura mantenerse bien informado sobre los asuntos públicos.

Moreno nos recuerda que la construcción de la democracia es un proceso de todos los días y que requiere principalmente de ciudadanos críticos, que no solamente sean institucionales, participativos o que construyan decisiones colectivas, sino que también denuncien, exijan y demanden el cumplimiento de las tareas de las democracias: garantizar los derechos y las libertades civiles y políticas de sus ciudadanos, proteger a sus minorías, asegurar la diversidad de fuentes alternativas de información, promover la tolerancia; entre otras (Robert Dahl).

Los datos de las encuestas indican que en México hay un déficit de actitudes democráticas; seis de cada diez mexicanos da su apoyo a la democracia, pero un alto porcentaje todavía prefiere el autoritarismo frente a otras formas de gobierno (entre 17 y 20%). En el grupo de “demócratas”, sólo 31% los encuestados puede considerarse (por sus actitudes y valores) como demócratas activos, que además de apoyar la democracia, expresan altos niveles de compromiso político.

Otro tema relevante es que este grupo de ciudadanos, que Moreno llama ciudadanos críticos, lo constituyen en proporciones similares ciudadanos con distintos niveles de escolaridad; con bajos o con altos niveles de ingresos económicos; así como panistas, priistas o perredistas. En otras palabras, la ciudadanía crítica trasciende las clases sociales, los niveles de escolaridad y las preferencias partidistas; lo que los distingue de otros ciudadanos es el grado de crítica que se permiten frente a nuestras realidades sociales, económicas y políticas.

Contrario a esta actitud, probablemente por las falsas expectativas que generó la alternancia, en México se tiende a devaluar a este tipo de ciudadanía. Se juzga a los ciudadanos que generalmente están en desacuerdo, que desaprueban el desempeño de gobierno y que suelen tener la opinión de que las cosas están mal; como quejumbrosos, frustrados, amargados, resentidos o insatisfechos, que sólo buscan crear conflicto.

Moreno nos recuerda que esta visión no permite darnos cuenta del potencial que la ciudadanía crítica tiene para la salud democrática del país. La democracia mexicana requiere de más ciudadanos críticos, ávidos en señalar las cosas que deben cambiar o mejorarse, que delatan las insuficiencias, la impunidad y el mal funcionamiento de las cosas. Por eso, Moreno nos invita a revalorar la capacidad crítica de la ciudadanía como un potencial de cambio y fortalecimiento de la democracia.

Nuestra democracia tiene la fortuna de contar con ciudadanos que respetan las instituciones, que se adaptan a las adversidades y que responden positivamente a los llamados de la clase política, pero también tiene la fortuna de contar con ciudadanos críticos que cuestionan a la autoridad, que señalan los problemas cotidianos y que exigen a líderes y autoridades dar lo mejor de sí para el país. El siempre incisivo Carlos Monsivais decía, palabras más palabras menos, que la crítica es la mejor contribución que podemos hacer los ciudadanos.

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