17 ago. 2011

Sociedad Civil: el poder que todos podemos ejercer

Diana Nava

El descontento, hartazgo y apatía son el común denominador que ha invadido por generaciones a la sociedad mexicana. Expresiones de este malestar se traducen en constantes quejas ciudadanas acerca del mal gobierno, de los partidos políticos y de todas las adversidades sociales que día con día aquejan al país. En un entorno carente de buenas noticias y abundantes tragedias, nos hemos rendido ante las acciones de unos cuantos y nos hemos dejado dominar por el pensamiento de que las cosas no cambiarán. Somos una sociedad acostumbrada a que el gobierno provea, reminiscencia del gobierno paternalista que por muchos años rigió a este país. Afortunadamente, entre las bondades de un sistema democrático, encontramos la oportunidad de asociarnos y formar parte de la Sociedad Civil. Además de dar legitimidad al Estado, la Sociedad Civil es potencialmente el arma más fuerte de los ciudadanos para defender sus derechos, proponer soluciones, incidir en la agenda pública y resolver necesidades sociales.

El sector de Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC’s) que hay en México es muy pequeño, incluso comparado con países en vías de desarrollo. Las causas de disgregación social pueden ser muchas pero las puntuales observaciones del científico social, Adam Ferguson, me hacen reflexionar acerca del caso mexicano. En su libro Un ensayo sobre la historia de la sociedad civil, Ferguson habla de uno de los principales malestares de la sociedad moderna, se refiere a éste como la “gran tensión que existe entre el compromiso con la comunidad y el interés individual por acumular riquezas”.

La lógica del mercado se ha apoderado cada vez más de muchos ciudadanos mexicanos. Lamentablemente, gran parte de la población que cuenta con oportunidades de desarrollo en el país, no se preocupa por el bienestar colectivo. Se encuentran ensimismados con una cultura consumista que obviamente no tiene como fin el bienestar del individuo, ni de la comunidad. Su fin último es generar riquezas sin importar el entorno en el que viven.

Ferguson menciona que el hecho de que “los hombres dejen de interesarse por los problemas colectivos y adopten una posición al mismo tiempo pasiva y egoísta”, genera disgregación social y al mismo tiempo entorpece el desarrollo, y propicia que sean los intereses de unos pocos los que gobiernen el país. Poco interés por el bien común sumado a un panorama legislativo bastante complicado, ha hecho que la sociedad civil sea un recurso pocas veces usado por los mexicanos.

Además de clarificar el concepto de sociedad civil, Ferguson resalta la importancia de tener instituciones políticas sólidas, así como leyes que permitan y faciliten los procesos de asociación, pues en caso contrario la vida de la sociedad civil será corta. La participación ciudadana se quedará siempre en un concepto si no se logra facilitar los procesos para que los ciudadanos se puedan asociar y, aún más importante, si no se crea una cultura de participación ciudadana y cooperación comunitaria.

Pese a todo este complejo escenario, nos encontramos varias personas convencidas de que la parte participativa tiene un fuerte peso en los resultados sobre las cosas negativas que queremos cambiar del país. En consecuencia, junto con Alternativas y Capacidades A.C., otras organizaciones y varios ciudadanos hemos formado el Colectivo Fortaleciendo Causas Ciudadanas.

En el Colectivo Fortaleciendo Causas Ciudadanas hemos lanzado la campaña “3 veces + recursos para +causas ciudadanas” en la cual buscamos promover las reformas al Título III de la Ley del Impuesto Sobre la Renta, particularmente el Artículo 95, para que se adhiera una fracción que refiera a las actividades reconocidas como de interés público por el Artículo 5º de la Ley de Fomento a las actividades realizadas por las Organizaciones de la Sociedad Civil, así como su aprobación en el pleno del Congreso y en el Senado.

En resumen, lo que buscamos es eliminar obstáculos para que más recursos privados, nacionales e internacionales puedan financiar proyectos de OSC’s. De esta forma se facilitará el trámite para que éstas puedan ser donatarias autorizadas, y de esta manera, encausar a más ciudadanos a formar su propia organización e incentivar a grandes inversionistas a donar y apoyar a esta parte de la sociedad. El esfuerzo de estas personas por impulsar una cultura de organización social y crear un entorno legislativo más amable para las organizaciones de la sociedad civil, rompe con el paradigma del ciudadano apático y egoísta. En esta lucha se retoman los aspectos que Ferguson considera fundamentales para el desarrollo de la Sociedad Civil. Es cierto que el poder para combatir muchos de los problemas que abaten a nuestra sociedad está en nuestras manos y lo ejercemos al ser participativos, aliarnos e incidir en la forma en la que queremos que nos gobiernen. Un gran aliento es encontrar este tipo de ejemplos en la sociedad mexicana, estas causas alimentan la esperanza de que podemos ser un mejor país.

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